El trastorno de ansiedad es un reto para los jóvenes universitarios

Todos en alguna etapa de la vida han sufrido de ansiedad, pero el problema puede empeorar si no se recurre a un psiquiatra

Daniela Magaña, estudiante de la Escuela Superior de Economía y Negocios. FOTO/Ligia Torres.

Por: Ligia Torres.

El trastorno de ansiedad es una emoción en la cual se expresa temor, inseguridad y preocupación ante una situación real o imaginaria; muchos jóvenes universitarios tienden a padecerlo por las situaciones de estrés y presión a las que están sometidos. Daniela Magaña, estudiante de economía, a sus 20 años ha logrado sobrellevar este trastorno mental desde que era una niña.

“En 2017, a mis 18 años, descubrí que tenía esta alteración cuando empecé a tener ataques de angustia más recurrentes, pero el primer recuerdo que tengo de un ataque de ansiedad es cuando tenía alrededor de 5 años”, expresa Daniela Magaña.

Existen diferentes tipos de ansiedad, unas se dan por enfermedades físicas, otras son conocidas como ansiedad generalizada, trastorno de pánico, fobia social. Cada una de ellas afecta la rutina diaria y áreas de la vida ya sea en lo social, físico, familiar o académico.

“Este trastorno sí afecta académicamente, desde pequeños problemas en notas o en la interacción con los compañeros de clase, los jóvenes incluso pueden llegar a sentirse rechazados, sufren de tartamudeo, olvidan o no retienen la información y no prestan atención a las indicaciones, lo cual provoca que su rendimiento baje”, afirma Lilly Anaya, psiquiatra.

Para los estudiantes universitarios es difícil concentrarse mientras tienen un ataque de ansiedad, ya que piensan o se imaginan situaciones y escenarios negativos que los lleva a sentir una tristeza profunda o depresión, por otro lado, puede ser la causa de múltiples problemas si no se acude a donde un especialista para tratarla, por ejemplo, aumento en la presión arterial, diabetes, gastritis, colitis entre otras. Además, en la interacción familiar y social el individuo se mantiene irritable por lo cual, responde bruscamente.

“La ansiedad ha sido el mayor problema en mi vida desde que tengo memoria, afectó mi personalidad, además, siempre reprimía mis sentimientos y pensamientos por temor a que dirán mis padres o amigos, pero esto empeoró en el colegio y sobre todo en la Universidad debido a que la carga académica aumentó”, agrega Daniela Magaña.

Por ende, es importante que las personas que la padecen tengan el apoyo de su familia, para que no escondan sus emociones. “Para saber si un pariente sufre de ansiedad, es necesario evaluar su comportamiento y ver como maneja las distintas situaciones de la vida cotidiana. Se debe de intervenir de forma asertiva o ayudar en este tipo de problemas que pueden ser tan comunes”, declara Mayra Noyola, la madre.

Por ello, es importante que recurran a un especialista que les recomiende el tratamiento indicado en cuanto a los fármacos que deberá de consumir. También para que las personas aprendan sobre las causas de este trastorno y así puedan realizar una psicoterapia, en la cual el profesional hace intervenciones verbales para motivar o ayudar con cambios significativos en la conducta o forma de pensar del individuo que le provoca problemas.

En 2016 según el Ministerio de Salud (MINSAL) se atendieron 58,178 casos por ansiedad, el 76 % son mujeres y el resto son hombres. En el país hablar sobre la salud mental y patologías como la ansiedad es difícil, ya que se ve como un tema tabú por la misma cultura se llega a pensar que los hombres no deben de expresar sus emociones o que ir al psicólogo o psiquiatra es para casos extremos e incluso que los medicamentos que se utilizan causan adicción, pero la realidad es totalmente diferente y es sumamente importante pedir ayuda en caso de presentar los síntomas de este trastorno. En El Salvador la salud mental es un tema complicado debido a todos los prejuicios que hay en la sociedad, pero existen casos como el de Daniela Magaña que a pesar de tener ansiedad ha logrado sobrellevarla al contar con la ayuda indicada y con el apoyo de las personas que la rodean, además, este trastorno puede ser como cualquier enfermedad en la que es necesaria la ayuda de un especialista para solucionarla y no los individuos no deben de limitarse solo a lo que puede ver para creerlo.

El último adiós

La vida es más corta de lo que pensamos, creemos que el día de nuestra muerte nunca llegará, que grave error hemos cometido

Por: Ligia Torres.

Los seres humanos subestimamos al tiempo y nos gusta dar todo por sentado, por ejemplo: cuando alguien nos ama pensamos se quedará con nosotros para siempre, lo cual no es correcto debido a que todos cambiamos a través de las diferentes etapas de la vida y nunca reflexionamos sobre esto hasta que ya es muy tarde.

Es un poco extraño estar en esta situación incluso fue difícil de asimilarla en un inicio , pero ahora me doy cuenta que es mi única oportunidad de armarme de valor y expresar todo aquello que nunca dije, así que es momento de revelar mis consejos porque ustedes aún tienen un período para convertirse en una mejor persona.

La vida no es fácil, para nada, pero necesitamos aprender a disfrutarla y ser feliz con ella, no tenemos que atormentarnos por el que dirán de mi los demás porque justamente por eso junto con nuestras inseguridades y miedos es que nos olvidamos de vivir plenamente, no se dejen engañar por ustedes mismos, quienes ponen las excusas para no hacer lo que les gusta y en el último momento notamos que perdimos el tiempo.

Aunque, nuestra vida termine, creo que a todos nos gustaría de que todos nuestros amigos cumplan todos esos sueños que alguna vez nos dijeron y esperamos que la familia goce de los buenos momentos y pequeños detalles que se les presenten. Anhelamos que sean felices y demuestren todo el amor que sienten por los demás.

En este punto quizá estén confundidos, pero es porque este tipo de noticias se mantienen en secreto por no causar dolor y cuando quedan menos de tres horas de vida, nos arrepentimos, además, que no queremos que las personas cercanas se depriman, ni que piensen que no nos sentimos amados y que por eso no se les dijo nada, simplemente decidimos dar el último adiós de la forma más sincera.